Enseñanza 4 de 11
La sombra y lo verdadero
Cuando tu padre llega por el camino, no abrazas su sombra.
“Todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.”
Colosenses 2:17
Al atardecer, una sombra larga cruza el camino con la forma de tu papá que vuelve a casa. Un momento después llega él. No te agachas a abrazar la sombra. Corres y abrazas a tu papá.
Comida, fiestas y el día de reposo
Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo.
Colosenses 2:16
Fiestas anuales, lunas nuevas cada mes, el día de reposo cada semana. Pablo dice que nadie te juzgue por ninguna de ellas. Son σκιά skia, sombra. El σῶμα sōma, el cuerpo real que proyecta la sombra, es Cristo.
La deuda fue clavada
Jesús anuló “el acta de los decretos que había contra nosotros... clavándola en la cruz” (Colosenses 2:14). Tu deuda ya no existe.
Una sola ofrenda
Los sacrificios se repetían cada año porque eran sombra. Pero “con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 10:14).
Hebreos dice que el primer pacto estaba “próximo a desaparecer” (Hebreos 8:13). La palabra es παλαιόω palaioō: envejecer, gastarse. En el año 70 Roma destruyó el templo, y con él terminaron los sacrificios y el sistema del diezmo. La sombra se fue. Lo verdadero, Jesús, vive para siempre.
La iglesia lo decidió
Pedro preguntó por qué poner sobre los creyentes “un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar” (Hechos 15:10). Un ζυγός zygos es el madero pesado sobre el cuello del buey. Luego dijo: “Creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos” (Hechos 15:11). La carta de los apóstoles no incluyó el día de reposo ni el diezmo.
Recuerda esto
El día de reposo, las fiestas y las leyes de comida eran sombras que apuntaban a Jesús. Él es lo verdadero, y nadie puede juzgarte por una sombra.