Enseñanza 6 de 11
Dar con un corazón alegre
Sin quejas. Sin miedo. Con gozo.
“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”
2 Corintios 9:7
Dos niños llevan regalos a un cumpleaños. A uno su mamá le escogió y envolvió el regalo, y lo entregó de mala gana. La otra ahorró sus monedas por semanas y saltaba de alegría cuando su amiga lo abrió. ¿Cuál regalo valió más?
Un plan, no un precio
“Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado” (1 Corintios 16:2). Pablo puso un hábito, no un número.
Dar es una gracia
Pablo llama al dar “esta gracia”. La palabra es χάρις charis, la misma con que Dios nos salva. Los pobres de Macedonia rogaron por el gozo de participar, κοινωνία koinōnia.
“Como propuso” es προαιρέομαι proaireomai: decidir de antemano con Dios. “Alegre” es ἱλαρός hilaros, de donde viene “hilarante”.
El modelo es Jesús
Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.
2 Corintios 8:9
Jesús no dio el diez por ciento. Lo dio todo. La meta no es un porcentaje. Es la cruz.
En Jerusalén “no había entre ellos ningún necesitado” (Hechos 4:34). Nadie hizo una ley. Sus corazones habían cambiado. El miedo te empuja hasta la línea. El amor te lleva más allá.
Recuerda esto
Dios no quiere tu dinero arrancado por el miedo. Quiere tu corazón movido por el amor. Y el amor muchas veces da mucho más del diez por ciento.