Enseñanza 1 de 11
Una promesa hecha con una nación
Antes de preguntar si una ley es para nosotros, preguntamos a quién se le dio.
“Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel.”
Éxodo 19:3
Imagina que tu vecino firma un contrato para comprar una casa. Luego te llega una carta que dice que tú debes dinero por esa casa. Dirías: “Un momento. Yo no firmé ese contrato”. Esa sencilla imagen nos ayuda a entender la ley de Moisés.
Dios habló a un pueblo
Dios liberó a Israel de Egipto, lo llevó al monte Sinaí e hizo un pacto con ellos allí. La palabra griega es διαθήκη diathēkē: una promesa firme entre dos partes. Moisés lo dijo claramente: “Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb” (Deuteronomio 5:2). “Nosotros” era Israel.
El día de reposo era la señal de Israel
Todo pacto tiene una señal. La boda tiene un anillo. Noé tuvo el arco iris. El pacto del Sinaí tuvo el día de reposo.
Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel.
Éxodo 31:17
Dios incluso dio la razón: “Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto” (Deuteronomio 5:15). Esa era la historia de Israel, una señal familiar para una familia.
El diezmo fue hecho para una nación
Los diezmos de Israel alimentaban a los levitas, que no tenían tierra (Números 18:21), pagaban las fiestas en Jerusalén y cada tres años alimentaban a los pobres (Deuteronomio 14:22-29). Ese sistema necesitaba un templo, una tribu de sacerdotes y una tierra de cosechas.
La ley era buena, y se prometió algo nuevo
Pablo dijo que “la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno” (Romanos 7:12). Pero algo bueno puede ser para un tiempo, como una cuna es buena para un bebé. Aun en el Antiguo Testamento Dios prometió un cambio:
Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón.
Jeremías 31:33
La fe vino primero
Abraham vivió siglos antes de Moisés, sin diez mandamientos, sin ley del día de reposo, sin diezmos. “Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia” (Romanos 4:3). El camino a Dios siempre fue creerle a Él.
Recuerda esto
La ley de Moisés fue un pacto que Dios hizo con Israel, y el día de reposo era su señal. Aun entonces, Dios prometió un nuevo pacto escrito en el corazón.